lunes, 31 de diciembre de 2018

EL FUTURO DEL TRABAJO SOCIAL


Como estudiante de Trabajo Social me preocupa mucho el futuro de nuestra profesión. Vivimos en la sociedad de la información, donde todo se está digitalizando y robotizando.

Fuente: http://www.cadenanueve.com/2018/01/10/la-provincia-busca-reducir-la-burocracia-y-hacer-mas-agil-al-estado/
Nuestra profesión cada vez está sumida en una mayor burocratización, desde que en los años 80 empezó el proceso de modernización e institucionalización de los servicios sociales, implicando una reglamentación de las ayudas, de los servicios y de los procedimientos y una estructuración de las organizaciones, adoptando la mayoría de las formas con las que Weber definió la burocracia: “legalidad, objetividad, distribución organizada de tareas, orden jerárquico y procedimiento estandarizado. “ (Montagud, 2016: 75)

Encarna Guillén ya cuestionó el fenómeno de la burocratización, afirmando lo siguiente: “Creo que el medio organizativo es un factor que condiciona el Trabajo Social mismo: afecta a sus fines, a sus principios, a sus técnicas, al estatuto profesional..., en una palabra, a todo (...)” (Montagud, 2016: 75)
Los profesionales del Trabajo Social se quejan de este fenómeno, ya que consideran que trabajan como administrativos, trabajando con máquinas, en vez de con personas. Se dedican más a gestionar recursos que a realizar verdaderas intervenciones. Una profesión tan humana como es el Trabajo Social está convirtiendo el proceso de ayuda en un proceso impersonal, en el que las personas son meramente un número, una ficha que hay que rellenar, lo que quita tiempo a cuestiones más importantes. Además, cada caso es diferente, no todos se pueden adaptar a los mismos parámetros ni se debe seguir el mismo procedimiento.

Por ello, aunque el Trabajo Social figure como una de las profesiones con menos riesgo de ser sustituida por máquinas o robots en el futuro, las nuevas tecnologías nos afectan de igual manera. Aunque pueden tener ventajas, como la agilización de los procedimientos, en realidad hacen que nuestra relación con los usuarios sea más impersonal. Por lo tanto, aunque nuestro trabajo tenga poca probabilidad de ser sustituido, ya que, para trabajar con personas es necesario ser personas y tener emociones como la empatía, no debemos convertirnos nosotros mismos en máquinas. Debemos seguir manteniendo la esencia del Trabajo Social.


Clara Toro Montes, alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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