martes, 18 de diciembre de 2018

LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL



Al igual que la sexualidad es importante en nuestras vidas, también lo es en la de las personas que padecen alguna discapacidad física, intelectual o sensorial. En definitiva, la sexualidad es necesaria en la vida de todas las personas, está presente desde el nacimiento y nos acompaña a lo largo de nuestra vida.

Este tema debe dejar de ser tabú, puesto que no da igual si se habla o si se calla. La sexualidad debe educarse, debemos contribuir a que padres, madres o familiares de personas con diversidad funcional contribuyan a atender, educar y prestar apoyos a la sexualidad de manera adecuada. Educar y atender la sexualidad es importante para que aprendan a conocerse a sí mismos, a saber cómo son y cómo funcionan; a que aprendan a aceptarse, a que se les quiera y se les acepte tal y como son, y a que aprendan que la sexualidad no es fuente de problemas, sino de satisfacción. Debemos tener en cuenta que todas las discapacidades no son iguales, al igual que no lo son todos los hombres ni todas las mujeres. Tampoco es lo mismo cuando la persona precisa más o menos necesidad de apoyos, si muestra mucho interés o poco por la sexualidad.

Todas las personas tienen una sexualidad pero, sin embargo, no todas las personas deciden tener relaciones sexuales; lo mismo pasa con las personas con diversidad funcional. Si en casa aprenden que ese tema no se habla, será difícil que aprendan que para los temas relacionados con la sexualidad también “cuentan” con su padre o con su madre. Se les puede hablar si preguntan pero también aunque no pregunten, lo mismo que se hace con el resto de temas.

Las personas con diversidad funcional  pueden tardar en aprender qué conductas de la sexualidad son íntimas y cuáles son socialmente aceptadas en público. Por eso, a veces, tocan sus genitales delante de la gente o en lugares públicos; ante esto, es importante hacer hincapié en hacerle ver que “ahí no es el sitio” sino que hay otras alternativas como por ejemplo cuando estén solos/as, o en su habitación. Así, aprenderán que la sexualidad forma parte de su intimidad.

Es importante, también, hacerles ver que su sexualidad es solo suya y que solo les pertenece a ellos, nadie decide sobre si pueden o no, o deben o no deben tener relaciones sexuales. Ni siquiera sus familiares. Es correcto tomar precauciones pero no decidir por el hecho de creer que se tiene poder decisión sobre ellos cuando no es así, de ahí la importancia de la educación sexual tanto para estas personas como a sus familiares. No deberíamos esperar a que los problemas “nos superen” para pedir ayuda, para ello, a veces, se necesita la ayuda de un/a profesional pues a los agentes implicados en la vida de la persona con diversidad funcional les importa su bienestar.

Mª José Díaz Liñan, alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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