lunes, 17 de diciembre de 2018

Reinserción social en expresidiarios


Según  Fisac, Moreno, Moreno, y Mataix (2010), los expresidiarios conforman uno de los grupos más vulnerables a la hora de sufrir exclusión social en España y esto dificulta su inserción laboral, social y el acceso a unos recursos económicos tras su paso por la cárcel.
Fuente:
https://www.blogger.com/u/1/blogger.g?blogID=7945869505460328759#editor/target=post;postID=7060608473761368924
Aunque en el artículo 25.2 de la Constitución Española se establezca como derecho fundamental que las penas privativas de libertad deben estar orientadas hacia la reeducación y reinserción social de las personas presas, según Mayorga (2011), esto es en realidad algo más teórico que práctico, ya que la realidad es que los expresidiarios no cuentan con las mismas oportunidades que el resto de población a la hora de reinsertarse en la vida laboral o social.
Me gustaría comenzar señalando que para que los expresidiarios puedan sentir una cierta independencia a lo que economía se refiere, por lo que entiendo como imprescindible que las cuantías que reciben deberían incrementarse con el paso del tiempo, es decir, que se tenga en cuenta el coste de la vida que cada vez aumenta más, o en su defecto que estas no sean reducidas. También hay que tener en cuenta que uno de los requisitos para recibir cualquier tipo de subsidio es de al menos 181 días en prisión, lo que me parece cuestionable, ya que una persona que ha estado por ejemplo 180 días tendrá las mismas o similares dificultades para reinsertarse en el mercado laboral.
En cuanto a la integración de las personas ex reclusas, está promovida por una serie de programas y recursos que son establecidas por Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior.
El objetivo de estos programas desarrollados que tratan el ámbito socioeducativo y el terapéutico es dotar a las personas atendidas de los conocimientos, habilidades, herramientas y principios fundamentales en todo proceso de crecimiento personal, socialización y reinserción. De este modo, a través del desarrollo de valores y comportamientos positivos y el aprendizaje de competencias personales y profesionales, se favorece que reclusos y ex reclusos desarrollen un modelo de vida autónomo, responsable y satisfactorio en lo personal, familiar, social y laboral.
El trabajador social debe realizar una atención personalizada para lograr dar una respuesta particular a la situación concreta de cada sujeto. Se necesita trabajar en red, es decir, que exista una corresponsabilidad de todos los agentes que intervengan (servicios sociales, salud, vivienda, inmigración y trabajo) y que un profesional escuche al individuo e identifique sus necesidades para darles una respuesta.
La situación de desorientación y el estrés de los expresidiarios hacen necesario un trabajo integrado e individualizado. El expresidiario podrá afrontar un proceso de búsqueda de trabajo cuando tenga sus necesidades básicas cubiertas, disponga de apoyo familiar y social y persiga objetivos vitales.
Debemos tener en cuenta que la prisión les ha impedido desarrollar su creatividad, por lo que es muy importante realizar actividades que les interesen.
Desde mi punto de vista, pese a ser un tema muy presente en nuestra sociedad y de gran peso, no se encuentra gran información sobre este asunto. El principal problema de este colectivo es que la sociedad sigue teniendo muchos prejuicios sobre ellos que les impiden integrarse de nuevo en la misma, cerrándole así muchas puertas, entre ellas, la principal vía de reinserción, que es el mercado laboral.

Marina Soler Almoguera. Alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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