domingo, 13 de enero de 2019

Vejez y demografía

Fuente: http://nuestrasociedadglobalizada.blogspot.com/2012/03/la-piramide-poblacional-de-espana.html

¿Sabes cuál es el proceso que experimentan todos los seres humanos? Se trata de la vejez, que es la última etapa de la vida de una persona en la que el ser humano experimenta tanto ventajas como desventajas.

En los últimos años, el crecimiento de la tercera edad se ha convertido en una cuestión social importante, lo que ha generado una preocupación por comprender el fenómeno. Surge la Gerontología Social, como una forma de describir los cambios en la adultez tardía.

La jubilación, ser abuelo o abuela, la viudedad, los cambios en la vivienda…etc., son algunas de las situaciones características de este periodo.

La situación demográfica de las sociedades occidentales muestra un hecho indiscutible, el progresivo envejecimiento de la población. En España, la esperanza de vida, para los hombres, se ha incrementado desde los 74 años en 1992, a los 81 en 2010 mientras que para las mujeres, ha aumentado de 79 años en 1992, a 85 en 2010.

La pirámide de población de estas sociedades muestra una población regresiva con un porcentaje de personas mayores cada vez mayor. Se trata de una población envejecida con bajas tasas de natalidad y mortalidad y un crecimiento natural escaso.

Los efectos de esta evolución demográfica se traducirían en un incremento de los gastos sanitarios, mayor gasto en protección social, mayor posibilidad de exclusión social y un aumento de la discapacidad.

Ante tal reto, es evidente que el trabajador social se va a convertir en una figura importante en la sociedad, y concretamente en este sector, donde persiguen conocer y cambiar la realidad de las personas mayores, contribuyendo en todo momento al bienestar de las personas y a la promoción de sus potencialidades, previniendo y detectando de manera precoz la existencia de problemas sociales que dificulten o impidan la integración social de las personas mayores.

Se pueden establecer cuatro grandes tipos de recursos sociales en atención a las personas mayores, como pueden ser prestaciones residenciales, prestaciones no residenciales, prestaciones técnicas y programas de ocio-salud.

Dentro de las actuaciones del trabajador social, existen unos niveles de intervención como son, la intervención primaria consistente en prevenir situaciones negativas que puedan afectar a la persona mayor, la intervención secundaria destinada a desarrollar métodos de afrontamiento que le ayuden a evitar situaciones disfuncionales en el futuro y finalmente la intervención terciaria, que intenta mejorar los efectos de una situación ya problemática. 

La intervención del trabajador social en este sector poblacional no debe estar orientada hacia cambios en la personalidad del anciano, sino a ayudarlos a resolver problemas situacionales. Debe mediar para hacerlos útiles y debe estar disponible para ofrecer consejería, dirección y apoyo.

Belén Rodríguez López. Alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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