viernes, 4 de enero de 2019

La digitalización y mecanización en el Trabajo Social

Antes de hablar de cómo la digitalización y la mecanización podrían afectar a la profesión de Trabajo Social, sería más conveniente explicar los conceptos. 
La mecanización consiste en hacer uso de máquinas para reemplazar el trabajo humano, ya sea solo una parte de ese trabajo o por completo. 
Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/economia/empresas/digitalizacion-empresas-clave-20180704202302-nt.html
Se podría interpretar la digitalización como una revolución industrial que está modificando los sistemas de producción. La digitalización implica la transformación digital, esto significa el incorporar la tecnología en la mayoría (si no todas) las actividades de las empresas, organizaciones, etc. 
Con esto podríamos decir que la tecnología está cambiando el modo de relacionarnos, de movernos, de consumir, es decir, el modo en el que vivimos, y esto incluye en el modo en el que trabajamos. 
Es verdad que con la digitalización se destruirán empleos, pero también se crearán. Los empleos que están más en peligro serían los de transporte y logística, junto con los de apoyo administrativo y la mano de obra productiva del sector manufacturero. 
El Trabajo Social se encuentra entre las profesiones menos amenazadas por la digitalización, junto con ocupaciones del sector salud, arte y medios de comunicación. La razón de esto es que en esta ocupación la originalidad y la inteligencia social (la capacidad de relacionarse de manera empática y asertiva. Nos ayuda a comunicarnos, a entender nuestras emociones y la de los demás, de este modo tendremos buenos resultados al interaccionar con otras personas) son imprescindibles, y esas dos cosas son habilidades difíciles de automatizar.
El Trabajo Social requiere de habilidades que no pueden ser digitalizadas (originalidad, inteligencia social, inteligencia emocional), es decir, son cosas que una máquina/ordenador no puede imitar, por lo tanto, para este tipo de profesiones se necesitan personas (que no pueden ser reemplazadas por máquinas). Se podría decir que la parte más burocrática de la profesión, la parte de manejar los papeles y demás sí está en riesgo de digitalizarse, pero la parte importante, que es la social, en la que se trabaja con las personas no lo estaría. Una máquina no realiza una escucha activa, no tiene la capacidad de escuchar, comprender y empatizar con la vida de una persona, no puede realizar este trabajo. 

Nerea Panadero Pinazo, alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga.-

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