No le gusta que me ponga esa falda. Tiene razón, es
demasiado corta. No está bien que salga tanto con mis amigas. Es normal,
siempre salen hasta muy tarde. Me controla el móvil. Pero es porque me quiere.
No deja que hable con otros hombres, se pone celoso, porque soy suya. Los celos
son una muestra de amor. Se ha enfadado y se ha puesto agresivo. Pobre, ha
tenido un día muy estresante. El primer bofetón. Ha sido culpa mía, lo he
puesto nervioso. El segundo. No tenía que haber hablado tanto. La primera paliza.
Es verdad, lo siento, la comida estaba fría. ¡Un ramo de flores! ¿Ves? Está
loco por mí, lo hace para que aprenda. Segunda paliza. Ojo morado. Tápate y di
que te has caído en el baño. Lo hago porque te quiero, amor, no se lo digas a
nadie, lo siento. Tercera. Es que no te enteras, joder, no haces nada bien.
Deja de llorar, estás muy fea así. Levanta y vete de aquí. Cuarta. He visto cómo
te mira tu compañero de trabajo, no quiero que vuelvas. Eres mía. Quinta.
Sexta. Séptima. Hasta aquí. Se acabó. Busca ayuda. La encuentra, pero no es
suficiente. Orden de alejamiento. Como te pille te enteras. Te vas a
arrepentir. Gana el miedo. No sale, y cuando lo hace, siempre acompañada. Aun
así la alcanza. Cumple con su palabra y la mata. Él, unos pocos de años a la cárcel,
y fuera. Ella, no volverá a sonreír. “Mujer muerta a manos de su ex pareja”.
No. Mujer asesinada a manos de su ex
pareja. La han matado. Nos han matado. 47 veces el año pasado, 3 este año. Por
ahora. Andalucía ganó la carrera, donde fuimos 12. Pero no pararemos. Yo soy
Rebeca, Laura, Romina y Jennifer. Celia, Paz y Dolores. Ahora hablamos por las
que callan, por las que callaron. Porque ya no habrá ninguna Patricia, ninguna
Doris. Ninguna madre que sufra por pensar que no hizo suficiente. Ningún padre
que crea que debió estar más atento. Porque no somos víctimas. Somos
supervivientes. Cada vez que llegamos a casa sin que nos violen, cada vez que
podemos enviar una vez más el mensaje. “Estoy bien, ya he llegado”.
Sobrevivimos. Porque no nos morimos. Nos matan.
Marina Edel Pillois, alumna 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga
No hay comentarios:
Publicar un comentario