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| Fuente: VectorStock.com/22576722 |
La pornografía es hoy en
día un recurso disponible 24/7 para cualquiera que lo desee. Sin embargo, su
disponibilidad no es sinónimo de beneficio.
Gracias al porno se produce una gran distorsión de la realidad sobre la
sexualidad, el físico, las relaciones sexuales y el consentimiento que se debe
de producir para que estas últimas tengan lugar. Ello genera una conducta y una
concepción totalmente erróneos sobre los conceptos mencionados anteriormente en
las personas consumidoras.
El porno está hecho por y
para hombres y, en él la mujer es un objeto de placer, es decir, un juguete
sexual, donde esta debe cumplir con determinados estereotipos, muchas veces
vejatorios para mi gusto, como puede ser que la mujer no es capaz de tomar una
posición “de poder” durante el sexo.
El sexo no es como en los
vídeos, y las personas con las que lo mantienes seguramente no tendrán las
mismas características que los actores y actrices que participan en estos.
Ello, puede suponer todo un reto y una creciente insatisfacción sobre todo para
los adolescentes, quienes están aún sin conocer adecuadamente su cuerpo ya
mantienen relaciones sexuales con unas expectativas inalcanzables, aunque
también se puede ver reflejada esa insatisfacción con su propio cuerpo. Además,
puede desencadenar situaciones de violencia durante el sexo, no consentidas y
falta de respeto con quien se mantienen relaciones.
Asimismo, la pornografía
puede convertirse en una adicción como puede pasar con ciertos estupefacientes,
las personas se enganchan de manera que consumen y consumen sin desear y sin
sentirse felices por haberlo hecho.
En definitiva, es
necesaria una educación sexual desde temprana edad, al igual que se produce con
otros temas como el acoso escolar, para que el porno deje de ser una fuente de
peso y fiable para los jóvenes y no tan jóvenes. Además, de acabar con videos y
películas que muestren permisión hacia conductas vejatorias, irrespetuosas,
denigrantes y ofensivas.
Carolina Cabrera Silva.
Alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga.

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