La independencia económica adquirida por las mujeres y la elevación de sus niveles educativos han sido decisivos en la ampliación del apoyo social a los movimientos en pro de la igualdad y de los derechos de la mujer.
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| Fuente: https://twitter.com/franmaop/status/971526011757187072 |
En primer lugar para poder hablar del feminismo hay que tener claro su significado y en ningún caso confundirlo con el hembrismo, ni afirmar que es lo opuesto al machismo ya que son fenómenos que no tienen nada que ver entre ellos. Por un lado el feminismo se define como la búsqueda de igualdad entre sexos mientras que el hembrismo es la actitud de desprecio hacia los hombres y el machismo una actitud de prepotencia por parte de los hombres dirigida a las mujeres. Por tanto, lo opuesto al machismo será el hembrismo; mientras que el feminismo tiene un objetivo muy claro, la igualdad, cosa que dista bastante de lo que defiende tanto el machismo como el hembrismo. El feminismo no es la lucha de las mujeres contra los hombres sino la lucha contra un sistema que desfavorece a las mujeres.
Aunque el feminismo haya adquirido la importancia que requiere en los últimos tiempos, no es algo nuevo, es un fenómeno que lleva alzando la voz durante tres siglos y muchos de los logros conseguidos por el mismo son los que hacen que a día de hoy podamos votar, estudiar o trabajar fuera de casa.
El nacimiento del feminismo fue inevitable durante la revolución francesa, porque aunque fue un momento en el que se reivindicaba que todos los ciudadanos eran libres e iguales ante la ley, se excluía a las mujeres de todo lo considerado como ciudadanía.
Estas mujeres se preguntaban por qué eran excluidas de derechos tales como la educación, la posibilidad de ejercer un oficio, etc.
Marina Romero Pastrana, alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga
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