viernes, 4 de enero de 2019

Mi cuerpo es mío…


Hoy en día las agresiones sexuales hacia las mujeres se han convertido en un problema muy importante en nuestra sociedad.
Fuente: https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-multado-150-euros-tocar-culo-mujer-sevilla-201610261338_noticia.html
Desde que nacemos se nos imponen unos roles de cómo debemos actuar y cómo debemos comportarnos si somos niñas o niños. Esto ha conseguido que a las mujeres se les haya etiquetado de “débiles, sumisas, que deben contentar a los hombres, amas de casa,…” y a los hombres de “fuertes, no pueden llorar, tienen que ligar mucho, son los que llevan el dinero a la casa,…”. Pero, ¿qué ocurre cuando esto se lleva al terreno del marketing?
Cuántas veces vemos anuncios en la televisión con grandes contenidos machistas, vendiendo estos tipos de roles. Con esto, lo que se ha conseguido es que a la mujer se le vea como un objeto sexual, que se puede coger,  usar y dejarlo cuando quieras. ¡Y así lo muestran las estadísticas! Cada vez hay más acoso sexual en las escuelas y se dan más casos de abusos sexuales en las discotecas e incluso, hasta el punto de llegar a violar.
De hecho, ¿qué chica no ha entrado a una discoteca y ha notado como le sobaban el trasero o que ha pasado por mitad de un grupo de chicos y ha tenido que escuchar los “piropos” hacia su culo o sus pechos? Y la pregunta es, ¿si se hiciera al revés cómo se sentirían los hombres? Tal vez se den casos, pero no es lo habitual.
Hay que luchar porque las futuras generaciones tengan una educación basada en el respeto y la igualdad. Hay que acabar con estos roles y qué una mujer pueda pasar tranquila por mitad de un grupo de chicos o pueda ir por la calle, sin tener que estar atenta a si viene alguien por detrás, vaya que pueda ser violada. Porque ojo, luego en los medios de comunicación encima se les acusa de ir solas a altas horas de la noche, viéndose como un problema. Cuando el problema es que deberíamos poder salir tranquilas, a la hora que sea, sin tener miedo de que pueda haber alguien esperándonos para hacernos daño.
Hay que conseguir  que cada vez más, las mujeres puedan ser dueñas de su cuerpo y nadie se atreva a tocarlo sin permiso.


María Vegas Villegas, alumna de 3º curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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