sábado, 17 de noviembre de 2018

¿ SIGLO XXI ?

Que se carezca de empatía cuando están en juego personas sin un techo bajo el que dormir, y alimentos para subsistir puede parecernos un hecho inexistente, pero, desafortunadamente, existe. Jamás entenderé a aquellos que se quejan y discriminan a personas que saltan vallas, a personas que tienen el mismo derecho de vivir que ellos. No se traspasa una frontera por amor al arte, si se recurre a ese suceso es debido a la falta de recursos para sobrevivir en su país de origen. ¿O es que, piensan que el hecho de abandonar a sus familiares, su tierra, es una cuestión simple? Desde luego, no lo es. Y mucho más sabiendo que aquella aventura a la que se disponen se encuentra inmersa en un duelo de vida o muerte.
Fuente: https://goo.gl/images/Z2eLnR
Sin embargo, lo que más me decepciona es que los países occidentales, los cuales presumen tanto de libertad y derechos humanos, son los principales protagonistas en apropiarse de las tierras del 3º mundo y lo que es peor, compradas a precios irrisorios. Además son los propios gobiernos los que enfrentan a unos pueblos con otros, para venderles armas a cambio de sus minas de oro, diamantes o coltán.
No hay que dejar pasar por alto estos acontecimientos, deberíamos de quitarnos ya la venda de los ojos. Dejar de culpar a los pobres de porque lo son, y empezar a cuestionar los posibles causantes que dejan que lo sigan siendo. Ya que, conformarse puntualmente está bien, pero no hay que vivir siendo un conformista pleno, pues me resulta un acto sencillo y carente de personalidad.
Bajo mi punto de vista, en nuestra sociedad actual y en pleno siglo 21, faltan aún muchos valores y objetivos que cumplir para que la empatía como otras cualidades sean universales. Ya que de ser así, no tendríamos que oír tantos comentarios inhumanos que existen en la sociedad respecto a por ejemplo, como bien he dicho en un principio, al colectivo que arriesga su vida para beneficiarse de mejores oportunidades.
Estos problemas sociales me llevan a cuestionarme el por qué existen prejuicios hacia estos colectivos. Quizás sean prejuicios ocasionados simplemente por el miedo que se tiene ante lo desconocido, pero, por una razón u otra esto lleva al racismo y la xenofobia de manera consciente o inconsciente, pero, siempre con el mismo fin. Éste fin es el de recordarles a los demás que valen menos de manera despectiva y con intenciones dañinas.
Para finalizar, me gustaría acabar diciendo que tengo esperanzas de que el trabajo social sea el que por fin acabe con todos los obstáculos que impiden la armonía y el buen trato en la sociedad. Así como la aplicación de todos los objetivos que se ha ido marcando como son el establecimiento de relaciones de solidaridad entre los seres humanos, entre otros muchos.

Kauthar Tounna Mouna. Alumna de 3º del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Málaga

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