martes, 20 de noviembre de 2018

No estás sola

Enamórate de ti, de la vida y luego de quien tú quieras. (Frida Kahlo) 

Fuente: https//www.pinterest.es
A lo largo de toda la historia, las mujeres siempre han sido víctimas de agresiones, tanto dentro del núcleo familiar, como laboral o amoroso, siendo de diferentes tipos, tanto físico, como sexual o psicológico, aunque la mayoría de las veces por desgracia  no se les ha dado  la visibilidad ni la voz suficiente.

Aprovechando el mes en el que nos encontramos, el 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, me gustaría que se diera más voz a todas aquellas mujeres, víctimas de violencia de género que no pueden alzar su voz por motivos de opresión por parte de sus agresores o porque ya es demasiado tarde.

Aún no puedo ni imaginarme como en pleno siglo XXI se siga maltratando, violando, despreciando o incluso asesinando a mujeres por sus parejas, amigos, familiares u hombres a los que ni siquiera conocía, por el simple hecho de ser mujer y  que el número de víctimas siga creciendo día a día.

En estos último años hemos visto en los medios de comunicación diversas noticias sobre este tema, en las cuales se ve como hombres han violado y asesinado a  mujeres o niñas y la justicia no ha actuado como debería, incluso han culpado a la propia mujer sosteniendo que habían tomado alcohol u otras sustancias o simplemente escuchando por la sociedad las típicas frases de “algo haría”, o “iba provocando”. Esto no solo afecta a la propia víctima de violencia de género, sino también a sus familiares y a otras víctimas. Por otra parte, a veces por parte de los medios vemos como en los titulares de las noticias muestran como que  las chicas que han sufrido violencia de género, no pueden rehacer sus vidas o seguir su vida con normalidad, siendo juzgadas.

No hay que pasar por alto estos sucesos y abrir los ojos y dejar de culpar a las mujeres de ser agredidas y animarse a denunciar todo tipo de maltrato además de que hay que pensar y cuestionarse la educación que se les está dando tanto a hombres como a mujeres y fomentar la igualdad de género,  empezar a implantarlo en colegios, universidades, familias..., ya que tanto el sexismo como la igualad son temas que se aprenden desde la primera infancia, aprendiéndose  los comportamientos de generaciones siguientes.  

Para finalizar, me gustaría hacer mención al Trabajo Social, ya que es una profesión que busca la erradicación de la violencia y además ayuda a las mujeres a salir de situaciones de riesgo y sobre todo a no juzgarlas ni culparlas sino aportarles recursos para que continúen su vida empoderándose.

María Martín Jiménez. Alumna de 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga


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