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A
lo largo de toda la historia, las mujeres siempre han sido víctimas de
agresiones, tanto dentro del núcleo familiar, como laboral o amoroso, siendo de
diferentes tipos, tanto físico, como sexual o psicológico, aunque la mayoría de
las veces por desgracia no se les ha
dado la visibilidad ni la voz
suficiente.
Aprovechando el mes en el que nos encontramos, el 25 de noviembre Día Internacional para la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, me gustaría que se diera más
voz a todas aquellas mujeres, víctimas de violencia de género que no pueden
alzar su voz por motivos de opresión por parte de sus agresores o porque ya es
demasiado tarde.
Aún no puedo ni imaginarme como en pleno siglo XXI se
siga maltratando, violando, despreciando o incluso asesinando a mujeres por sus
parejas, amigos, familiares u hombres a los que ni siquiera conocía, por el
simple hecho de ser mujer y que el
número de víctimas siga creciendo día a día.
En estos último años hemos visto en los medios de
comunicación diversas noticias sobre este tema, en las cuales se ve como
hombres han violado y asesinado a
mujeres o niñas y la justicia no ha actuado como debería, incluso han
culpado a la propia mujer sosteniendo que habían tomado alcohol u otras
sustancias o simplemente escuchando por la sociedad las típicas frases de “algo
haría”, o “iba provocando”. Esto no solo afecta a la propia víctima de
violencia de género, sino también a sus familiares y a otras víctimas. Por otra
parte, a veces por parte de los medios vemos como en los titulares de las
noticias muestran como que las chicas
que han sufrido violencia de género, no pueden rehacer sus vidas o seguir su
vida con normalidad, siendo juzgadas.
No hay que pasar por alto estos sucesos y abrir los
ojos y dejar de culpar a las mujeres de ser agredidas y animarse a denunciar
todo tipo de maltrato además de que hay que pensar y cuestionarse la educación
que se les está dando tanto a hombres como a mujeres y fomentar la igualdad de
género, empezar a implantarlo en
colegios, universidades, familias..., ya que tanto el sexismo como la igualad
son temas que se aprenden desde la primera infancia, aprendiéndose los comportamientos de generaciones
siguientes.
Para finalizar, me gustaría hacer mención al Trabajo
Social, ya que es una profesión que busca la erradicación de la violencia y
además ayuda a las mujeres a salir de situaciones de riesgo y sobre todo a no
juzgarlas ni culparlas sino aportarles recursos para que continúen su vida
empoderándose.
María Martín Jiménez. Alumna de 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga
María Martín Jiménez. Alumna de 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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