La discapacidad es un
mundo que engloba diversos aspectos aún poco reconocidos. De este modo no
debemos de ver la diversidad funcional como algo exclusivo de la persona que lo
sufre, sino como algo que engloba también a su entorno. Se podría decir, que se
implican varias dimensiones las cuales están encabezadas por la social, seguida
de la familiar. El entorno familiar
cobra una gran repercusión, pudiéndose clasificar como una de las claves
fundamentales en el proceso de inclusión social. Aunque se considera uno de los
pilares más importantes, debido a que es un apoyo por lo general continuo y
estable, existe una gran ignorancia por parte de las instituciones públicas.
De este modo, puesto que
el apoyo de los parientes es una forma indispensable de ayuda, se debería
plantearse también la necesidades y demandas individuales que tienen las
familias con algún miembro con diversidad funcional. Debemos de tener en cuenta
que los encargados del cuidado en la mayor parte se centran en los familiares,
lo que conlleva a un desgaste tanto físico, económico y psicológico.
Podemos aclarar que dicho
fenómeno viene dado en España desde hace siglos, influenciado en su mayor parte
por la cultura implantada en nuestro país, donde el estado fomentó una vía de
escape para excusarse sobre su déficit. Ante esta situación, únicamente tendría
la responsabilidad y la solución el estado, actuando con medios de
intervención, proporcionando ayudas económicas y asistenciales en general.
Una de las principales problemáticas que abundan en la sociedad actualmente, es que las instituciones encargadas de movilizar los temas sociales no dedican el suficiente presupuesto para este ámbito. Utilizan las figuras de otras personas, como pueden ser los voluntarios y las propias familias, para reducir gastos y reducir el número de ayudas. Pero en la mayoría de los casos no son suficientes medidas para que su vida se pueda plasmar dentro del contemplado bienestar social, debido a que por las limitaciones que sufre la persona con algún tipo de diversidad funcional influye al bienestar de su entorno, creando un bucle cargado de aspectos complejos que empeoran la situación.
Una de las principales problemáticas que abundan en la sociedad actualmente, es que las instituciones encargadas de movilizar los temas sociales no dedican el suficiente presupuesto para este ámbito. Utilizan las figuras de otras personas, como pueden ser los voluntarios y las propias familias, para reducir gastos y reducir el número de ayudas. Pero en la mayoría de los casos no son suficientes medidas para que su vida se pueda plasmar dentro del contemplado bienestar social, debido a que por las limitaciones que sufre la persona con algún tipo de diversidad funcional influye al bienestar de su entorno, creando un bucle cargado de aspectos complejos que empeoran la situación.
Yanira Jurado González. Alumna del 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga
No hay comentarios:
Publicar un comentario