miércoles, 28 de noviembre de 2018

La Normalización de lo Antinormal


La discapacidad es un mundo que engloba diversos aspectos aún poco reconocidos. De este modo no debemos de ver la diversidad funcional como algo exclusivo de la persona que lo sufre, sino como algo que engloba también a su entorno. Se podría decir, que se implican varias dimensiones las cuales están encabezadas por la social, seguida de la familiar.  El entorno familiar cobra una gran repercusión, pudiéndose clasificar como una de las claves fundamentales en el proceso de inclusión social. Aunque se considera uno de los pilares más importantes, debido a que es un apoyo por lo general continuo y estable, existe una gran ignorancia por parte de las instituciones públicas.
De este modo, puesto que el apoyo de los parientes es una forma indispensable de ayuda, se debería plantearse también la necesidades y demandas individuales que tienen las familias con algún miembro con diversidad funcional. Debemos de tener en cuenta que los encargados del cuidado en la mayor parte se centran en los familiares, lo que conlleva a un desgaste tanto físico, económico y psicológico.
Podemos aclarar que dicho fenómeno viene dado en España desde hace siglos, influenciado en su mayor parte por la cultura implantada en nuestro país, donde el estado fomentó una vía de escape para excusarse sobre su déficit. Ante esta situación, únicamente tendría la responsabilidad y la solución el estado, actuando con medios de intervención, proporcionando ayudas económicas y asistenciales en general.
Una de las principales problemáticas que abundan en la sociedad actualmente, es que las instituciones encargadas de movilizar los temas sociales no dedican el suficiente presupuesto para este ámbito. Utilizan las figuras de otras personas, como pueden ser los voluntarios y las propias familias, para reducir gastos y reducir el número de ayudas. Pero en la mayoría de los casos no son suficientes medidas para que su vida se pueda plasmar dentro del contemplado bienestar social, debido a que por las limitaciones que sufre la persona con algún tipo de diversidad funcional influye al bienestar de su entorno, creando un bucle cargado de aspectos complejos que empeoran la situación.


Yanira Jurado González. Alumna del 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga

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