Cuando pensamos en “pobreza”
se nos viene a la mente la imagen de personas procedentes de familias sin recursos,
con bajo nivel educativo o, directamente, la de aquellos que se encuentran en
los entornos más extremos de exclusión, como es el caso de las personas sin
hogar. Sin embargo, esto no siempre es así.
Muchos de los graduados
universitarios o con estudios superiores están en riesgo de pobreza. Esto es
algo que nos afecta de lleno a los jóvenes: nos pasamos la vida preparándonos
estudiando una carrera, idiomas, un máster, etc. pero ¿de qué nos sirve todo
esto?
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| Fuente: https://institutosise.wordpress.com/2012/03/15/ |
Nos formamos y queremos
tener un futuro digno. Nos han enseñado que este es el camino a seguir para
tener un buen puesto de trabajo y conseguir nuestro objetivo, aunque la
realidad es bastante diferente. Vemos cómo a nuestro alrededor nuestros
familiares, amigos o conocidos, a pesar de haber terminado sus estudios, tan
solo han encontrado empleos precarios o están desempleados y ni siquiera pueden
independizarse.
Somos la primera
generación desde la posguerra que vivirá peor que sus padres. Nuestro futuro es
incierto y en la mayoría de los casos se tiene una visión pesimista de él que,
en parte, se debe a las pocas oportunidades que se nos ofrecen. Muchas veces
estamos perdidos; no entendemos cómo, por ejemplo, acabamos de graduarnos y ya
se nos exige experiencia de varios años para acceder a un puesto de trabajo.
Hay poca confianza y
mucha presión puesta sobre nosotros y, por si esto no fuera suficiente, se nos
tacha de narcisistas y frívolos, de que solo nos importa nuestra imagen y de
que no hacemos nada por mejorar la situación del país.
No obstante, creo que
este pensamiento es erróneo y que somos una generación con iniciativa, que
luchamos por nuestros derechos y estamos fuertemente concienciados con los
problemas de la sociedad en la que vivimos. Aunque es cierto que este mundo es
muy competitivo, los jóvenes tratamos de unir nuestras fuerzas para cambiar el
sistema, porque no solo nos importan nuestras circunstancias, también queremos
que se haga justicia para los demás.
Paula Rodríguez Lobato. Alumna de 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga.

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