domingo, 25 de noviembre de 2018

La generación del cambio

Cuando pensamos en “pobreza” se nos viene a la mente la imagen de personas procedentes de familias sin recursos, con bajo nivel educativo o, directamente, la de aquellos que se encuentran en los entornos más extremos de exclusión, como es el caso de las personas sin hogar. Sin embargo, esto no siempre es así.
Muchos de los graduados universitarios o con estudios superiores están en riesgo de pobreza. Esto es algo que nos afecta de lleno a los jóvenes: nos pasamos la vida preparándonos estudiando una carrera, idiomas, un máster, etc. pero ¿de qué nos sirve todo esto?
Fuente: https://institutosise.wordpress.com/2012/03/15/
Nos formamos y queremos tener un futuro digno. Nos han enseñado que este es el camino a seguir para tener un buen puesto de trabajo y conseguir nuestro objetivo, aunque la realidad es bastante diferente. Vemos cómo a nuestro alrededor nuestros familiares, amigos o conocidos, a pesar de haber terminado sus estudios, tan solo han encontrado empleos precarios o están desempleados y ni siquiera pueden independizarse.
Somos la primera generación desde la posguerra que vivirá peor que sus padres. Nuestro futuro es incierto y en la mayoría de los casos se tiene una visión pesimista de él que, en parte, se debe a las pocas oportunidades que se nos ofrecen. Muchas veces estamos perdidos; no entendemos cómo, por ejemplo, acabamos de graduarnos y ya se nos exige experiencia de varios años para acceder a un puesto de trabajo.
Hay poca confianza y mucha presión puesta sobre nosotros y, por si esto no fuera suficiente, se nos tacha de narcisistas y frívolos, de que solo nos importa nuestra imagen y de que no hacemos nada por mejorar la situación del país.
No obstante, creo que este pensamiento es erróneo y que somos una generación con iniciativa, que luchamos por nuestros derechos y estamos fuertemente concienciados con los problemas de la sociedad en la que vivimos. Aunque es cierto que este mundo es muy competitivo, los jóvenes tratamos de unir nuestras fuerzas para cambiar el sistema, porque no solo nos importan nuestras circunstancias, también queremos que se haga justicia para los demás.

Paula Rodríguez Lobato. Alumna de 3º Curso del Grado en Trabajo Social. Universidad de Málaga.

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